Tláloc
El que hace germinar · La lluvia, el rayo y la fertilidad de la tierra
El nombre
Tláloc se deriva de tlalli ("tierra") con un sentido aproximado de "el que extiende la lluvia sobre la tierra" o "el que hace germinar". Su rostro es de los más reconocibles de toda la iconografía mesoamericana: una máscara formada por dos serpientes entrelazadas alrededor de los ojos, cuyas colas simulan bigotes.
Las fuentes lo llaman Tláloc Tlamacazqui, y en el libro de la astrología, Tlalocatecuhtli. Bajo su nombre cuentan a muchos que llaman tlaloques, "habitadores del Tlalocan" — entre ellos Opuchtli, el de las redes, y Napatecuhtli, el de las esteras.
En el libro de la astrología se le llama Tlalocatecuhtli, y se le atribuyen las nubes y las lluvias. Bajo su dominio están los tlaloques y los tlamacazque, de los que se decía que criaban todas las cosas necesarias para el cuerpo —el maíz, los frijoles— y que enviaban las lluvias para que naciera lo que se cría en la tierra.
Los tlamacazque que le servían moraban en el calmécac, y ayunaban cuatro días antes de su fiesta. Es uno de los pocos sitios donde la fuente ata una energía a una de las tres escuelas.
Los tlaloques no eran lista cerrada: a todos los montes altos, «especialmente donde se arman nublados para llover», se les tenía por tales. De ellos venían las enfermedades de frío —la gota, el tullimiento— y también el poder de sanarlas: quien enfermaba hacía voto al monte más cercano, o a aquel con quien tenía más devoción.
Los tlaloque
Tláloc no gobernaba solo: los tlaloques eran sus asistentes, pequeños seres que vivían en las montañas y vertían agua desde vasijas para producir lluvia, granizo o nieve, cada uno con su propia especialidad. Cuando la lluvia se volvía tormenta destructiva, se entendía como un tlaloque que apretaba de más, no como un castigo arbitrario.
Tlalocan, su destino
Tlalocan era el destino de las almas de quienes morían por causas ligadas al agua, ahogados, fulminados por un rayo, o por enfermedades relacionadas con la humedad. No era un lugar de castigo: las fuentes lo describen como un sitio de perpetua alegría, con ríos abundantes, árboles frutales en producción constante y toda clase de alimentos, maíz, frijol, chía.
Su lugar en el Templo Mayor
El Templo Mayor de Tenochtitlan tenía dos santuarios en su cima: uno para Huitzilopochtli, otro para Tláloc. La doble cima sostenía los dos polos del mundo mexica: la guerra y el sol de un lado, la lluvia y la fertilidad del otro. Su esposa era Chalchiuhtlicue, la energía del agua dulce que corre por la tierra.
Lo que te pide
Nada germina a empujones. Riegas, y después esperas.
Algunas de las prácticas rituales asociadas a esta energía en las fuentes coloniales no se reproducen ni detallan en este proyecto. Aquí se presenta su dominio sobre el agua que cae del cielo y su papel en la agricultura.
Fuentes
- Sahagún, «Historia general de las cosas de la Nueva España», libro I, caps. XII y XIV, y su apéndice
- Sahagún, «Historia general de las cosas de la Nueva España», libro VII, cap. 5
- Sahagún, «Historia general de las cosas de la Nueva España», libro I, cap. XXI
Cómo citar esta página
Alma Mexica, «Tláloc», Las cuarenta y cinco energías. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/energia/tlaloc/
Las cuatro tarjetas de esta energía, y de dónde viene cada rasgo de su imagen, están en la app. Los primeros veinte días, completa.