El expediente
Donde las fuentes se contradicen entre sí.
Donde las fuentes se contradicen entre sí, la contradicción se publica. Reunidas en una página, son la parte del trabajo que suele quedarse en los cuadernos.
No son errores ni dudas del autor: son desacuerdos que están en el material desde el siglo XVI y que nadie ha resuelto. Elegir una versión y callar las otras sería decidir por el lector.
¿Por qué hay tres sistemas de rumbos?
Las fuentes mexicas no coinciden en qué color y qué guardián corresponde a cada rumbo, y esta app no esconde ese desacuerdo: te deja elegir entre tres tradiciones. Los cuatro Tezcatlipocas (el sistema por defecto) reparten a los cuatro hijos de la pareja divina por los rumbos, con Quetzalcóatl al oriente —como estrella de la mañana (Venus), por donde asoma el lucero del alba—. Los colores del maíz, documentados en la Caja de Tizapán, usan amarillo, blanco, rojo y negro, sin azul. Y el reparto canónico de la Historia de los mexicanos por sus pinturas coloca en cambio a Xipe rojo al oriente y a Quetzalcóatl blanco al poniente. Un punto que sí quedó claro: el azul no es solo el centro. León-Portilla registra el azul como el rumbo del sur, y por eso el sistema por defecto lleva el azul al sur. Ninguna versión es «la correcta»: son tradiciones distintas, y aquí eliges con cuál caminas.
Miquiztli: entre el Sol y la Luna
El signo Miquiztli —la muerte— carga una energía doble en esta app: el Sol (Tonatiuh) y la Luna (Tecciztécatl). La mayoría de las fuentes clásicas, como el Códice Borbónico leído por Seler, dan como regente de este signo a Tecciztécatl, la energía lunar de la noche. La app conserva junto a ella al Sol poniente, porque la muerte en la cosmovisión mexica no es solo oscuridad: es también el Sol que se hunde en el poniente para viajar por el inframundo y volver a nacer. Es una lectura de la dualidad, declarada aquí para que la elección sea visible.
Atl: agua que también arde
El signo Atl es, literalmente, «agua», y ese es el elemento que la app le asigna. Pero su interpretación guarda un guiño al fuego, y no por descuido: los mexicas unían agua y fuego en una sola imagen, atl-tlachinolli («agua quemada»), la metáfora de la guerra florida y de toda transformación que consume para crear. Así que Atl es agua por naturaleza, y arde por lo que significa. La tensión entre los dos elementos se conserva a propósito.
El 1 y el «fuego nuevo»
La app describe el numeral 1 como «día dedicado al fuego nuevo». Con precisión histórica, la ceremonia del Fuego Nuevo —el Toxiuhmolpilli, «la atadura de los años»— no se ata al numeral 1, sino al año 2-Caña (Ome Ácatl): cada 52 años, al cerrarse el ciclo, se apagaban todos los fuegos y se encendía uno nuevo en el pecho de un cautivo para renovar el tiempo. Lo que el 1 marca es el principio: abre cada trecena y cada cuenta, es el primer paso de todo lo que empieza. Así que «fuego nuevo» aquí evoca esa cualidad de origen y renovación, no que la ceremonia caiga en el 1. Se declara para que la elección sea visible, no un dato presentado sin más.
¿Cuál es la buena?
Ninguna. Tres comparten ancla y se separan por un desplazamiento fijo; una no usa ancla en absoluto. Caso y la GMT maya dan el mismo tonal todos los días, sin excepción, porque tienen el desplazamiento en cero. Esta obra no arbitra entre una tradición viva y una reconstrucción académica: publica las cinco con su ancla citada y sus fechas de control.
Tres fechas, no una
Las cuentas no arrancan el año el mismo día. Caso y la GMT lo abren el 26 de febrero; Meza, el 12 de marzo, que es la fecha que celebra la comunidad de la danza; la Casa Moctezuma, el 18 de marzo. Y ahí hay una discrepancia interna: su calendario impreso dice 17 y su clase dice 18. Se sigue el 18 porque lo sostienen dos de sus fuentes contra una.
Dónde va el día del bisiesto
El año mexica son 365 días, y del 12 de marzo al 12 de marzo hay 366 en año gregoriano bisiesto. El libro no dice dónde va ese día. El motor lo declara como sexto nemontemi por decisión del autor, marcado como derivado y no atestiguado: si la página del libro aparece, se sustituye por lo que diga.
Cuando el libro no coincide consigo mismo
Comprobar un algoritmo contra su libro incluye encontrar dónde el libro se contradice. En dos puntos de un mismo ejercicio, el paso a paso y el resumen de la página siguiente no dicen lo mismo, y aquí se sigue el resumen del propio autor, que es donde él corrige. Se anota porque quien reproduzca este cálculo va a tropezar con lo mismo.
Una correlación no trae rumbos
Caso es una reconstrucción académica y no propone sistema de rumbos. Aquí no se le inventa uno: donde la fuente calla, el campo queda vacío.
Con cuál empieza el año
Las fuentes discrepan. Caso propuso Izcalli y la literatura lo corrigió a Atlcahualo; la Casa Moctezuma arranca en Tlacaxipehualiztli. La numeración que usan las URLs de este sitio sigue la del árbol, y por eso los identificadores de veintena no llevan número: el orden está en disputa y no se congela en una dirección permanente.
«Xiuhpohualli» o «cempohuallapohualli»
El nombre corriente para la cuenta de las dieciocho veintenas es xiuhpohualli, pero la investigación reciente sostiene que ese término alude más propiamente a la cuenta de años enteros, y que para la cuenta interna del año encaja mejor cempohuallapohualli, «cuenta de las veintenas». Aquí se usa el nombre corriente y se declara la objeción.
Revisado el 2026-09-17.
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Alma Mexica, «El expediente», Alma Mexica. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/expediente/