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Las energías

Energía 26 de 45

Quetzalcóatl

La serpiente emplumada · El viento, la sabiduría y la estrella del alba

El nombre

Una serpiente y un quetzal son dos criaturas que jamás se encontrarían en la naturaleza, una se arrastra sobre la tierra, la otra vuela entre las copas de los árboles. Unirlas en un solo nombre expresa la dualidad que esta energía encarna: lo terrenal y lo celeste, el cuerpo y el espíritu, unidos en una sola forma.

También tenía su día en la cuenta. Como las personas, las energías llevaban un nombre calendárico, el del día en que nacían. El suyo era Ce Ácatl, 1 Caña.

Viento, saber y Venus

En su aspecto de Ehécatl, Quetzalcóatl es el viento, quien mueve las nubes y ayuda a que la lluvia llegue a la tierra. Es también la sabiduría: patrono del calmécac, las escuelas donde se formaban sacerdotes y gobernantes. Es además la estrella del alba, el planeta Venus en su aparición matutina, hermano-gemelo de Xólotl, quien representa la misma estrella al anochecer.

Durán lo describe con un pico de pájaro y una rodela de plumas blancas y negras de aves marinas, la máscara y las señas del viento, que sopla desde el mar.

Los informantes de Sahagún lo dicen con una imagen precisa: era el viento, el guía, el que barría la ruta por donde habían de pasar los de la lluvia — los amos del agua.

El gobernante de Tollan

En la memoria tolteca, Quetzalcóatl no era sólo una energía cósmica sino también un gobernante, un modelo de sabiduría, justo, promotor de las artes. Bajo su guía, Tollan (hoy Tula) se convirtió en un centro de enorme influencia, admirado por las generaciones que vinieron después.

La tradición cuenta que, tras un conflicto con Tezcatlipoca, Quetzalcóatl partió hacia el oriente, con promesa de regresar. Esa promesa de retorno se volvería, siglos después, una de las historias más reinterpretadas de todo el encuentro entre los pueblos mesoamericanos y los españoles.

En la memoria que recoge Durán, Quetzalcóatl fue padre de los toltecas y la energía patrona de Cholula, donde se le tenía en enorme reverencia. Allí lo honraban sobre todo los mercaderes —gente rica y generosa— que en su fiesta gastaban cuanto habían ganado en el año para mostrar la grandeza de su ciudad.

La fuente describe lo suyo con detalle: un templo muy alto, de muchas gradas y tan angostas que no cabía un pie. Su imagen estaba siempre echada y cubierta de mantas — «la cara muy fea, la cabeza larga, y barbudo».

Lo que de verdad lo define: sus vasallos eran todos oficiales de artes mecánicas, diestros en labrar los chalchihuites y en fundir plata. «Estas artes todas hubieron origen del dicho Quetzalcóatl», no es sólo el del viento, sino de quien viene el oficio. Sus casas eran de piedras verdes, de plata y de concha.

Su papel en la creación

Junto con Tezcatlipoca, Quetzalcóatl participó en la transformación del mar primordial en tierra habitable, el relato de Cipactli. También se le atribuye haber bajado al inframundo por los huesos de las generaciones anteriores: con ellos y con su propia sangre dio origen a la humanidad de ahora.

Lo que te pide

A la serpiente le crecen plumas. Nadie deja de arrastrarse de golpe.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Quetzalcóatl», Las cuarenta y cinco energías. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/energia/quetzalcoatl/

Las cuatro tarjetas de esta energía, y de dónde viene cada rasgo de su imagen, están en la app. Los primeros veinte días, completa.