Plantas alimenticias
Las que sostenían la vida diaria
Plantas alimenticias
Éstas no piden explicación de para qué servían: se comían. Lo interesante es que varias siguen en la mesa mexicana cinco siglos después.
Esa continuidad es un dato tan bueno como cualquier fecha.
Distingue además lo de aquí de lo llegado: de las cerrajas dice que «no las avía en esta tierra, antes que viniesen los españoles».
Chian · la chía
Una semilla diminuta que se hincha en agua. Era uno de los tributos que llegaban a Tenochtitlan, junto al maíz y el frijol.
Se tomaba en bebida, se molía para hacer masa y se prensaba para sacar aceite. Sahagún la nombra entre los mantenimientos principales.
Que hoy se venda como alimento moderno en medio mundo no cambia que llevaba aquí milenios.
Nopalli · el nopal
La penca del nopal, que se come, y su fruto, la tuna.
Está en el origen de la ciudad: el águila sobre el nopal es lo que marcó dónde fundar Tenochtitlan, según la propia historia mexica.
Sahagún distingue varias clases y describe cómo se preparaban. Del nopal salía además la grana cochinilla, que era tinte y tributo.
La fuente manda: las hojas, descortezadas y molidas, dadas a beber con agua. Para la mujer que no puede parir, la que se ladea la criatura.
Metl · el maguey
De él salía casi todo: fibra para tejer, espinas para punzar, savia para beber.
El aguamiel fermentado es el octli, el pulque, cuyo consumo estaba regulado con severidad: libre para los viejos y las paridas, castigado en los jóvenes.
Sahagún dedica pasajes largos al maguey, y el detalle con que lo hace dice cuánto importaba.
Con sal, la fuente manda: el zumo, o el agua en que se coció, hervida con sal, echada en la llaga. Para descalabraduras, heridas de cualquier clase.
Con resina de pino: la penca seca, molida con resina de pino, puesta con su pluma en el lugar del dolor. Para dolor localizado.
Epazotl · el epazote
Una hierba de olor penetrante que se echa a los frijoles todavía hoy.
Sahagún la recoge entre las plantas comestibles, y también le da uso medicinal.
Es de las más fáciles de reconocer para quien cocine comida mexicana: el nombre no ha cambiado en cinco siglos.
Fuentes
- Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, Libro XI
- Códice de la Cruz-Badiano, 1552
- Florentino XI, «De las yervas medicinales», entrada ~126
- Florentino XI, «De las yervas medicinales», entrada 129
- Códice Florentino, facsímil, Libro XI, «De las yervas crudas» — leído sobre la lámina
Cómo citar esta página
Alma Mexica, «Plantas alimenticias», La herbolaria. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/herbolaria/herbolaria-alimenticias/