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La historia

Capítulo III de V

Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco

El sabio que salvó la ciudad y cantó a lo invisible

Ilustración de Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco

No todo el poder del valle estaba en Tenochtitlan. En la otra orilla del lago, en Texcoco, reinaba el aliado más brillante de los mexicas: un hombre que fue, a la vez, rey, sabio, ingeniero y poeta.

El príncipe desterrado

De joven, Nezahualcóyotl vio a los tepanecas matar a su padre y tuvo que huir, escondiéndose años entre montañas y pueblos. Aquel destierro lo hizo sabio. Cuando por fin recuperó Texcoco, con ayuda de Tenochtitlan, gobernó como pocos.

Y no era ajeno a Tenochtitlan: su madre, Matlalcíhuatzin, era hija de Acamapichtli. La alianza era también parentesco.

El dique que salvó la ciudad

Texcoco floreció bajo sus leyes, sus jardines y sus obras. Su hazaña más recordada fue de ingeniería: un enorme dique de dieciséis kilómetros que cruzaba el lago y protegía a Tenochtitlan de las inundaciones y del agua salada. La ciudad le debió, literalmente, su supervivencia.

El canto a lo invisible

Pero Nezahualcóyotl es recordado sobre todo por sus cantos. En ellos meditaba sobre lo efímero de la vida —«¿acaso de verdad se vive en la tierra?»— e intuía, detrás de todas las energías, a un solo Tloque Nahuaque, «el dueño del cerca y el junto», sin imagen y sin templo.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco», La historia. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/historia/nezahualcoyotl/