Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco
El sabio que salvó la ciudad y cantó a lo invisible
No todo el poder del valle estaba en Tenochtitlan. En la otra orilla del lago, en Texcoco, reinaba el aliado más brillante de los mexicas: un hombre que fue, a la vez, rey, sabio, ingeniero y poeta.
El príncipe desterrado
De joven, Nezahualcóyotl vio a los tepanecas matar a su padre y tuvo que huir, escondiéndose años entre montañas y pueblos. Aquel destierro lo hizo sabio. Cuando por fin recuperó Texcoco, con ayuda de Tenochtitlan, gobernó como pocos.
Y no era ajeno a Tenochtitlan: su madre, Matlalcíhuatzin, era hija de Acamapichtli. La alianza era también parentesco.
El dique que salvó la ciudad
Texcoco floreció bajo sus leyes, sus jardines y sus obras. Su hazaña más recordada fue de ingeniería: un enorme dique de dieciséis kilómetros que cruzaba el lago y protegía a Tenochtitlan de las inundaciones y del agua salada. La ciudad le debió, literalmente, su supervivencia.
El canto a lo invisible
Pero Nezahualcóyotl es recordado sobre todo por sus cantos. En ellos meditaba sobre lo efímero de la vida —«¿acaso de verdad se vive en la tierra?»— e intuía, detrás de todas las energías, a un solo Tloque Nahuaque, «el dueño del cerca y el junto», sin imagen y sin templo.
Fuentes
- León-Portilla, «Trece poetas del mundo azteca»; «La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes» (1983)
- Ixtlilxóchitl, Obras históricas
- Clavijero, «Historia Antigua de México», libro sobre los reyes de Acolhuacan
Cómo citar esta página
Alma Mexica, «Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco», La historia. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/historia/nezahualcoyotl/