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Las veintenas

Veintena XVIII de XVIII

Izcalli

El revivimiento. Reencender: cerrar entregando el fuego, no apagándolo

Etimología

18ªveintena del ciclo anual — la última

El nombre — el revivimiento

Izcalli significa "revivimiento", "resucitado", del verbo izcalia: "avivar", "resucitar", y también "criar", "hacer crecer". La etimología es incierta, pero Torquemada y Tovar coinciden: en esta época del año la vegetación revive. El nombre está difundido en casi todos los pueblos de lengua náhuatl.

Un nombre que también significa criar

El mismo verbo izcalia significa "avivar, tornar en sí, resucitar"; y en izcaltia, "criar a los niños". Sahagún da "crecimiento"; Molina, "criarse". El nombre se ata a un rito real: en esta veintena se estiraba a los niños para que crecieran. Revivir la tierra y criar a un niño se dicen, en náhuatl, casi con la misma palabra.

El calendario termina donde empieza

Es la última veintena del año, y cae justo cuando la vida vuelve a arrancar. El año se cierra mientras la vegetación revive y se enciende el fuego nuevo. El final y el comienzo son el mismo momento.

Posición: la vegetación despierta

La temporada coincide con el fin de la latencia: el primer brote, la vegetación que despierta, la siembra del riego que abre el ciclo productivo.

Aquí no se da fecha exacta. La correspondencia entre veintena y estación depende de la correlación que esté activa, y se desplaza según cuál elijas.

Lugar en la secuencia — y lo que sigue

Decimoctava y última. Después vienen los nemontemi, los cinco días "vacíos": el año ya cerró y el siguiente aún no empieza. La app no los rellena, los muestra como lo que son.

Dos derivaciones, y quién sostiene cada una

La incertidumbre de arriba tiene nombres. Rémi Siméon deriva el nombre de iz, "luz", y calli, "casa" — "he aquí la casa", o "resurrección". Chavero replica que lo verdadero es más sencillo: del verbo izcalia, que según el Padre Olmos significa crecer, y también resucitar.

Y da la prueba de uso: en esta veintena las madres estiraban a sus pequeños diciéndoles «izcalli, izcalli, crece, crece». El nombre no describía la fiesta: se le decía a los niños.

Un estudio moderno sobre los ritos de paso de la niñez trabaja también sobre izcalia. Dos fuentes independientes, con siglo y medio entre ellas, en la misma derivación, y ninguna cierra la discusión. Se dice, no se elige.

Dónde caía, según una reconstrucción

Para el año 1519, Graulich la sitúa entre el 19 de enero – 7 de febrero.

Esa fecha es una reconstrucción, no un dato, y esta app trabaja con cinco cuentas distintas. Sirve para situar la veintena en su estación, no para fijar el día.

Energías

Xiuhtecuhtli

El fuego, el calor y el paso del tiempo

fuego, hogar, renovación, fuego nuevo

Sahagún, CF 2; registro de ritos (Graulich 1999)

La energía de la veintena es Xiuhtecuhtli, el fuego. Ofrendas al fuego, una imagen de pasta de el, y el encendido del fuego nuevo. Cerrar el año no es dejar morir la llama, sino reencenderla para el ciclo que vuelve a empezar.

Rituales

El fuego nuevo

La veintena encendía el fuego nuevo: la llama renovada al cerrar el año. Cuatro sacerdotes bajaban del templo con ocotes encendidos, hacían reverencia a los cuatro rumbos, y en un brasero guardaban ese fuego todo el año siguiente. Se hacían ofrendas al fuego y una imagen de pasta de Xiuhtecuhtli. Terminar el año era reencender, no apagar. (Ver la nota de omisión para lo que este proyecto no desarrolla.)

La vegetación que revive

Izcalia: "avivar", "resucitar". En este tiempo la vegetación despierta de la latencia, brota lo primero, se siembra el riego.

El cierre que es comienzo

La última veintena termina donde empezó la primera: el agua que se pidió en Atlcahualo, el fuego que se renueva aquí. El calendario es un círculo, su final es su principio.

Los niños que crecen

Cada cuatro años la fiesta «se hacía grande» y giraba en torno a los niños: se les estiraba para que crecieran, se les horadaban las orejas y danzaban. Era un rito de paso de una etapa de la niñez a la siguiente. Las madres alzaban en alto a sus pequeños y les repetían: «izcalli, izcalli» — «crece, crece».

Los cuatro ocotes, y el fuego que se guardaba

Cuatro sacerdotes descendían de lo alto del templo, cada uno empuñando un ocote hecho llamas. Hacían reverencia al oriente, al norte, al poniente y al sur, los cuatro rumbos, con fuego en la mano.

Después arrojaban los ocotes a un brasero, y allí conservaban el fuego todo el año siguiente. La última veintena no apagaba nada: encendía lo que iba a durar doce meses.

Sociedad

Quienes encendían el fuego

Los que renovaban el fuego

La comunidad reencendía el fuego: los hogares vueltos a prender al cerrar el año, la llama pasada de un ciclo al siguiente.

Los que hacían la imagen

Quienes modelaban la imagen de pasta de Xiuhtecuhtli para la fiesta del fuego.

Los que sembraban el riego

La primera siembra del nuevo ciclo: el año terminando en el acto mismo de volver a empezar.

El Sol de Fuego (tradición viva)

En la tradición viva, Izcalli conmemora el Sol de Fuego: la era antigua que murió por la lluvia de fuego. Cierra la serie de los soles pasados, agua, viento, fuego —. Se ofrece atribuida a la tradición.

Los niños y las madres

El corazón de la fiesta grande eran los niños que pasaban de etapa: las orejas horadadas, el cuerpo estirado para crecer, la danza. Y el gesto de las madres alzándolos y diciéndoles «crece, crece», la comunidad marcando, con ternura, el paso del tiempo en los suyos.

Simbolismo

El final y el comienzo son el mismo momento

La idea central, y la de todo el calendario: el final de un ciclo y el comienzo del siguiente son el mismo momento. El año cierra con fuego nuevo y vegetación que revive. Los finales no son lo contrario de los comienzos: son la misma puerta, vista desde los dos lados.

VeintenaEl gesto
Atlcahualo (#1)Se pide el agua — el año abre
Izcalli (#18)Se enciende el fuego — el año cierra y revive

El fuego que no se deja morir

Cerrar el año es reencender, no apagar. Lo que termina bien es lo que se entrega encendido, una llama que pasa al siguiente ciclo, no una que se extingue.

Y algo singular y luminoso, que subraya Clavijero: Izcalli era la única fiesta del año en que no se quitaba ninguna vida humana. La veintena del revivir era, también, la del respeto a la vida.

Izcalia: revivir y criar

El mismo verbo significa «resucitar» y «criar, hacer crecer». Por eso el rito estiraba a los niños para hacerlos crecer, en la misma fiesta en que la tierra reverdece: el crecer de un niño y el revivir del mundo eran el mismo gesto del año.

Cuahuitlehua, otra vez

Durán lo confirma: este último mes conmemoraba de nuevo el Cuahuitlehua —"retoñecer y empezarse a alegrar los árboles"—, el mismo nombre y sentido con que se abría el Año Nuevo (#1). Ese día hincaban varas largas con sus ramas por los barrios y las calles: "el ensalzamiento de los árboles". El año se cerraba, el 23 de enero, con la misma imagen con que había empezado.

Los días demasiados

Tras el mes dieciocho venían cinco días que estos pueblos llamaban nemontemi, "días sin necesidad ni provecho": no les daban nombre ni figura, los dejaban en blanco, y los tenían por aciagos. En ellos ayunaban y se recogían, y a quien nacía en ellos lo tenían por de mala suerte. Cinco días fuera de la cuenta, el hueco entre un año y otro. (En este mes hacían también su «bisiesto», como nosotros.)

Códices

Las imágenes muestran a Xiuhtecuhtli, el fuego, y el encendido del fuego nuevo; la vegetación que revive cierra el año. No son adorno: cada una dice algo de la veintena.

Xiuhtecuhtli, la energía del fuego

El fuego, el calor y el paso del tiempo. En los códices lleva corona azul, el cuerpo amarillo y media máscara negra en la barba; en una mano el xiuhcóatl, la serpiente turquesa emplumada, y en el pecho una pirámide de tres pisos.

Códices Telleriano-Remense, Vaticano e Ixtlilxóchitl — descripción vía Chavero (Anales del Museo Nacional, t. V)

El encendido del fuego nuevo

La llama renovada al cierre del año: cuatro sacerdotes bajan del templo con ocotes encendidos, reverencian los cuatro rumbos y guardan el fuego todo el año. Mientras, la vegetación revive: el calendario termina donde empieza.

Códice Florentino, Libro II, fo. 97

El final de un ciclo y el comienzo del siguiente son el mismo momento.

Tres representaciones, y una que se sale

Se conservan tres representaciones jeroglíficas. Dos son casi iguales —Telleriano-Remensis y Vaticano—, y difieren sólo en detalles de poca monta.

La del Códice Ixtlilxóchitl se sale: ahí la energía no lleva copilli real y va en cuclillas con un chimalli en la mano izquierda. Cuando tres láminas de lo mismo no coinciden, la que discrepa suele ser la que enseña algo.

Una tercera voz dice lo mismo

El comentarista del Vaticano A traduce el nombre igual que Torquemada y Tovar: «Itzcalli, come se dicessero aviva, aviva», como si dijesen «aviva, aviva».

Y da la misma razón estacional: en este mes «ya comienzan a revivir las plantas que el hielo había secado». Tres fuentes independientes, una sola lectura.

Fotograma del fondo animado de la veintena de Izcalli
El fondo de Izcalli, quieto. En la app se mueve durante los veinte días de su veintena.
Sobre las fuentes

Las fuentes coloniales incluyen aquí elementos asociados a las energías del fuego y a la fiesta grande que este proyecto no reproduce ni detalla. Se presenta el sentido publicable: el fuego nuevo, el revivir de la vegetación, el crecer de los niños y el cierre del ciclo que es también su comienzo.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Izcalli», Las dieciocho veintenas. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/veintena/izcalli/

El fondo animado de Izcalli, lo que la veintena pide hoy y cómo se leyó en el siglo XX están en la app. Los primeros veinte días, completa.