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Las veintenas

Veintena XIII de XVIII

Tepeílhuitl

La fiesta de los cerros. Honrar los cerros de donde baja el agua que bebes

Etimología

13ªveintena del ciclo anual

El nombre — la fiesta de los cerros

Tepeílhuitl significa "fiesta de los cerros" (tepetl, monte; ilhuitl, fiesta). Figura en Sahagún, Durán y Tovar. Honra a los montes, y honrar el monte es honrar el origen del agua.

Clavijero lo confirma: Tepeílhuitl "no significa otra cosa que fiesta de los montes". Y describe las figuras: montecillos de papel con serpientes de madera y raíces de árbol, y unos idolillos cubiertos de masa que llamaban Ehecatotontin, "los ventecillos" — los tepictoton bajo otro nombre.

Coailhuitl, el otro nombre

Durán propone también Coailhuitl, que él traduce "fiesta general de toda la tierra" (aunque la lectura literal sería "fiesta de la serpiente", cóatl). Las serpientes figuran, junto a los cerros, entre las figuras de pasta de la veintena.

Posición: se despiden las lluvias

La temporada coincide con la despedida de las lluvias, las últimas nubes del año. En la tradición viva se sube a las cimas, donde están los ayauhcalli, "las casitas de la neblina"; se agradece el ciclo y se pide que las lluvias vuelvan.

Aquí no se da fecha exacta. La correspondencia entre veintena y estación depende de la correlación que esté activa, y se desplaza según cuál elijas.

Lugar en la secuencia

Decimotercera del año. Cierra el ciclo del agua que Atlcahualo abrió: allá se pedía la lluvia en los cerros; aquí se le agradece y se le despide, en los mismos montes.

Dónde caía, según una reconstrucción

Para el año 1519, Graulich la sitúa entre el 11 – 30 de octubre. (Esta fila se completa por la serie de veinte días y conviene verificarla contra el cuadro impreso.)

Esa fecha es una reconstrucción, no un dato. Sahagún da otras (para la primera veintena adelanta el inicio once días) y esta app trabaja con cinco cuentas distintas. Sirve para situar la veintena en su estación, que es lo que casi nadie discute. No para fijar el día.

Energías

Tepeyóllotl

Las montañas, el eco y los temblores de tierra

montañas, eco, corazón del monte, tierra

Sahagún, CF 2; registro de ritos (Graulich 1999)

Tláloc

La lluvia, el rayo y la fertilidad de la tierra

lluvia, cerros, agua, fertilidad

Sahagún, CF 2; registro de ritos (Graulich 1999)

Se hacían figuras de pasta de amaranto —los tepictoton— que representaban serpientes, cerros y las energías de la lluvia. El monte se honraba como cuerpo vivo y como vasija de agua: honrar el cerro es honrar el origen del agua.

Durán cuenta que un cerro alto entre Coatlichan y Coatepec llevaba el nombre de la energía: hoy se le dice Tlalocan. Y que a Tláloc se le ofrendaban piedras y joyas ricas, pues creían que a quien mataba el rayo lo había herido una piedra. El monte y el agua, otra vez, unidos.

Rituales

Los tepictoton, los cerros de masa

El rito central, y muy publicable: se modelaban figuras de pasta de amaranto —los tepictoton, "los pequeños moldeados"— que representaban los montes, las serpientes y las energías de la lluvia. Pequeños cerros de masa para honrar los grandes cerros de agua.

Honrar el monte es honrar el agua

La veintena honra los cerros porque de ellos nace y se guarda el agua. Es el reverso de Atlcahualo: allá se subió a las cimas a pedir la lluvia; aquí se sube a agradecerla y despedirla.

Se despiden las lluvias

Con esta veintena se van las últimas nubes del año. Se agradece el ciclo cumplido y se pide, ya, que las aguas vuelvan el año que viene. (Un elemento asociado a los cerros y al pulque no se desarrolla aquí; ver la nota de omisión.)

El baile de las manos y el corazón

Durán describe un baile hermoso de este día: todos vestidos de albas pintadas hasta los pies, bordadas con corazones y palmas de manos abiertas, cifra que quería decir que «con las manos y el corazón pedían buena cosecha», por ser ya su tiempo. Llevaban bateas y xícaras grandes con que pedían remedio. (Ese día colgaban de los templos el pachtli, el musgo pardo que cuelga de los encinos, en lugar de juncia.)

Sociedad

Quienes modelaban los cerros

Los que hacían los tepictoton

Modelar las figuras de pasta de los montes era trabajo de manos: pequeños cerros de amaranto hechos en casa y en comunidad para honrar los grandes.

Los que subían a las cimas

En la tradición viva se ascendía a los ayauhcalli, las "casitas de la neblina" de las cimas, a agradecer y a despedir las lluvias.

El recuerdo dentro de la veintena

En el calendario vivo, el Día de Muertos actual cae dentro de esta veintena: la memoria de los que se fueron se enlaza con la despedida de las aguas.

Los que se fueron con el agua

Aquí también se recordaba a los que murieron por agua: los ahogados, y los que se fueron por hidropesía o males de la piel. Se creía que iban al Tlalocan, el vergel de Tláloc, por eso su memoria caía en la fiesta de los cerros, donde nace y se guarda el agua.

Simbolismo

El cerro, cuerpo vivo y vasija de agua

El monte no es paisaje inerte, sino cuerpo vivo y vasija donde el agua nace y se guarda. Hacerle una figura de masa es reconocer que de esos cuerpos lejanos depende el agua cercana, la de la milpa, la de la casa.

VeintenaEl gesto en los cerros
AtlcahualoSe pide la lluvia
TepeílhuitlSe agradece y se despide

Honrar la fuente que no se ve

Se honra al cerro del que viene el agua aunque quede lejos y no se vea. Reconocer la fuente invisible de lo que nos sostiene, esa es la reverencia de la veintena.

Cerros de masa, cerros de agua

El pequeño cerro de amaranto es una miniatura del grande: modelar lo sagrado a escala de la mano para relacionarse con lo que excede toda escala.

El maíz a los cuatro rumbos

Este día hacían una ceremonia hermosa: derramar maíz hacia los cuatro rumbos del año, cada uno con su Portador, la caña al oriente, la casa al poniente, el pedernal al norte, el conejo al mediodía. Cuatro clases de maíz, una para cada dirección: el año entero, sembrado hacia los cuatro vientos.

Códices

Las imágenes muestran los tepictoton —las figuras de pasta de los montes—, las serpientes y las energías de la lluvia. No son adorno: cada una dice algo de la veintena.

Los tepictoton, los cerros de masa

Las figuras de pasta de amaranto que representaban los montes, las serpientes y las energías de la lluvia.

Códice Borbónico, lámina 35

Tepeyóllotl, el corazón del monte

La energía del corazón de la montaña; los cerros entendidos como cuerpos vivos y vasijas de agua.

Códice Borgia

Honrar el monte es honrar el origen del agua.

Fotograma del fondo animado de la veintena de Tepeílhuitl
El fondo de Tepeílhuitl, quieto. En la app se mueve durante los veinte días de su veintena.
Sobre las fuentes

Las fuentes coloniales incluyen aquí un elemento asociado a los cerros y al pulque que este proyecto no reproduce ni detalla. Se presenta el sentido publicable: la fiesta de los cerros, los tepictoton y el monte como origen del agua.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Tepeílhuitl», Las dieciocho veintenas. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/veintena/tepeilhuitl/

El fondo animado de Tepeílhuitl, lo que la veintena pide hoy y cómo se leyó en el siglo XX están en la app. Los primeros veinte días, completa.

Preguntas que llegan a esta página

¿El Día de Muertos viene de los aztecas?

En parte, y la parte importa. Las fuentes describen veintenas dedicadas a los muertos —Tepeílhuitl entre ellas—, pero caían en otras fechas del año y no coinciden con el 1 y el 2 de noviembre, que son de origen cristiano. Lo que hay es continuidad de elementos, no la misma fiesta trasladada.