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Las veintenas

Veintena II de XVIII

Tlacaxipehualiztli

El desollamiento de hombres. Despojarse de lo seco para vestir la piel nueva

Etimología

2ªveintena del ciclo anual

El nombre

Tlacaxipehualiztli se compone de tlácatl ("persona, hombre") y xipehua ("desollar, quitar la piel"): "el desollamiento de hombres". Es el rito central de la veintena, en el que unos penitentes vestían durante veinte días las pieles de los cautivos ofrendados, hasta que se desprendían, imagen viva de la tierra que se despoja de lo seco para vestir su piel nueva de verde.

El otro nombre — Coailhuitl

La veintena tenía otra cara, más comunal: se llamaba también Coailhuitl, "fiesta general", por las danzas en que participaban todas las clases —nobles y plebeyos— vestidas de pieles de animales, con adornos de oro y plata. Su glifo tlaxcalteca era una serpiente enroscada en torno a un abanico y una sonaja: los bailes, y lo "general" en la serpiente que todo lo ciñe. Los nobles cantaban además los hechos de sus antepasados.

Un nombre, tres nombres

Durán cuenta que la energía era una sola, adorada bajo tres nombres: Tótec "señor que pone temor", Xipe "el desollado" y Tlatlauhquitezcatl "espejo de resplandor encendido". Una sola presencia, tres rostros. Era además una fiesta universal de toda la tierra, con su propio templo, honrada en todas partes.

La energía que preside

La veintena honra a Xipe Tótec, «Nuestro Señor el Desollado», energía de la renovación: la fuerza que hace brotar la semilla al romper su cáscara y cubre de nuevo verdor la tierra reseca. Se le nombra también Tototec y Youallauan, "el que bebe de noche".

Lugar en la secuencia

Sigue a Atlcahualo, la primera veintena. Cae en el umbral en que la estación seca cede paso a la de lluvias, cuando la siembra ya no puede postergarse: por eso su energía es la del brote y la piel nueva. La correspondencia con fechas concretas depende de la correlación activa y por eso no se fija aquí.

Dónde caía, según una reconstrucción

Para el año 1519, Graulich la sitúa entre el 5 – 24 de marzo.

Esa fecha es una reconstrucción, no un dato. Sahagún da otras (para la primera veintena adelanta el inicio once días) y esta app trabaja con cinco cuentas distintas. Sirve para situar la veintena en su estación, que es lo que casi nadie discute. No para fijar el día.

Energías

Xipe Tótec

La renovación: la piel nueva del mundo, el brote que rompe la cáscara.

renovación, brote, piel nueva, oriente

Sahagún, CF 2 (vía Graulich 1999, pp. 292-317; López Austin, Cuerpo humano e ideología)

Xipe Tótec es también un aspecto de Tezcatlipoca y patrono de los orfebres (tolteca), que veían en el metal fundido y vuelto a moldear la misma lógica de su energía: lo viejo se deshace para renacer en forma nueva. Su piel amarilla, la del maíz maduro, lo liga al oro y a la mazorca. Su rumbo y su color cambian según el sistema de rumbos que elijas, así que aquí no se fijan.

¿Por qué hay tres sistemas de rumbos?

Las fuentes mexicas no coinciden en qué color y qué guardián corresponde a cada rumbo, y esta app no esconde ese desacuerdo: te deja elegir entre tres tradiciones. Los cuatro Tezcatlipocas (el sistema por defecto) reparten a los cuatro hijos de la pareja divina por los rumbos, con Quetzalcóatl al oriente —como estrella de la mañana (Venus), por donde asoma el lucero del alba—. Los colores del maíz, documentados en la Caja de Tizapán, usan amarillo, blanco, rojo y negro, sin azul. Y el reparto canónico de la Historia de los mexicanos por sus pinturas coloca en cambio a Xipe rojo al oriente y a Quetzalcóatl blanco al poniente. Un punto que sí quedó claro: el azul no es solo el centro. León-Portilla registra el azul como el rumbo del sur, y por eso el sistema por defecto lleva el azul al sur. Ninguna versión es «la correcta»: son tradiciones distintas, y aquí eliges con cuál caminas.

Rituales

El combate junto a la piedra

El rito más señalado era el tlahuahuanaliztli, «el rayamiento». Un cautivo tomado en guerra era atado por la cintura a la temalácatl, una gran piedra circular, y armado apenas con un macuáhuitl guarnecido de plumas en vez de navajas. Frente a él combatían guerreros plenamente armados: un combate desigual a propósito, entendido como ofrenda y como paso: el cautivo entregaba su vida en el mismo terreno donde la había arriesgado. Quien había capturado al cautivo no participaba en su muerte ni comía de su carne: lo llamaba "hijo" y era llamado "padre". El vínculo entre captor y cautivo se entendía como un lazo, no como un despojo.

Vestir la piel

Después, unos penitentes, los xixipeme o tototectin, vestían las pieles desolladas y las llevaban puestas veinte días, recorriendo los barrios, recibiendo ofrendas y pidiendo por los enfermos. La piel se iba secando y desprendiendo hasta que, al término, se depositaba en una oquedad del templo llamada netlatiloyan. El penitente emergía entonces de la piel vieja como el grano emerge de su cáscara. Se creía que vestir la piel curaba males de la piel y los ojos; muchos enfermos hacían voto de acompañar a los tototectin buscando alivio.

Sociedad

Quiénes tomaban parte

Los guerreros

La veintena era, ante todo, un asunto de los guerreros. El prestigio de un hombre se medía por los cautivos que había tomado, y el tlahuahuanaliztli era el escenario público donde ese valor se hacía visible ante toda la comunidad.

Los captores y sus cautivos

El captor entregaba a su cautivo pero no lo mataba: la relación padre–hijo que se establecía entre ambos hacía de la ofrenda un acto de reciprocidad, no de simple dominio.

Los orfebres

Los orfebres celebraban a Xipe Tótec como su energía patrona y tenían en esta veintena su fiesta gremial, en honor del arte de fundir y renovar el metal.

Quiénes buscaban a los penitentes

Simbolismo

Despojarse para renacer

Toda la veintena gira en torno a una sola imagen: soltar la piel vieja para revelar la nueva. Es la semilla que rompe su cáscara, la serpiente que muda, la tierra que cambia su manto seco por el verde de las lluvias, el metal que se funde para volver a moldearse. La piel desprendida no es un final, sino la envoltura que el brote deja atrás.

ImagenLectura
La cáscaraLo viejo que protegió y ya estorba
El desollamientoEl despojo necesario para el brote
Vestir la pielHabitar el umbral entre lo que muere y lo que nace
SoltarlaEl renacimiento, la piel nueva del mundo

La luz y los comienzos

Xipe es energía de comienzos: la renovación no viene de la nada, sino de lo que se dejó atrás, igual que la luz nace cada día del lugar donde antes hubo oscuridad. En qué rumbo se le coloca depende del sistema que elijas: es una de las tensiones documentadas.

El doble filo

La veintena sostiene una tensión sin resolverla: la misma energía que da el brote exige el despojo. Vida y muerte no se oponen, se turnan; lo que se ofrenda es la envoltura para que continúe lo vivo.

El pan retorcido y la semilla guardada

Durán cuenta un detalle que vio sobrevivir: este día se comía cocolli, "pan retorcido" —tortillas hechas del maíz guardado en manojos colgados del techo (los ocholli, la semilla que se reserva todo el año)—. Hacían con ellas sartales y bailaban ceñidos con ellos. La fiesta del despojarse tocaba también la semilla que se guarda para volver a sembrar.

Códices

Las imágenes de Tlacaxipehualiztli muestran a Xipe Tótec con su piel amarilla ceñida, el rostro asomando bajo una segunda cara, y su bastón sonaja, el chicahuaztli. No son estampas: son claves de lectura de la veintena.

Xipe Tótec

La energía de la renovación con su piel amarilla ceñida y el bastón sonaja chicahuaztli; el rostro propio asoma bajo la segunda piel.

Códice Borbónico, lámina 24

La veintena de Tlacaxipehualiztli

Escena de la veintena: el combate junto a la temalácatl y los penitentes que visten las pieles.

Códice Florentino, Libro II, fo. 19-24

La temalácatl

La gran piedra circular a la que se ataba al cautivo para el tlahuahuanaliztli, el combate del rayamiento.

Relieve mexica

La segunda piel de Xipe no oculta al que la lleva: lo declara habitante del umbral entre lo que fue y lo que será.

Fotograma del fondo animado de la veintena de Tlacaxipehualiztli
El fondo de Tlacaxipehualiztli, quieto. En la app se mueve durante los veinte días de su veintena.
Sobre las fuentes

Las fuentes coloniales describen aquí el ritual que da nombre a la veintena, y que este proyecto no reproduce ni detalla — la nota de la energía Xipe Tótec declara lo mismo. Se presenta el sentido publicable: el rayamiento como ofrenda en el mismo terreno del riesgo, y el símbolo que lo sostiene — el maíz que se aparta para sembrar, la semilla que debe desprenderse de su cubierta para germinar.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Tlacaxipehualiztli», Las dieciocho veintenas. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/veintena/tlacaxipehualiztli/

El fondo animado de Tlacaxipehualiztli, lo que la veintena pide hoy y cómo se leyó en el siglo XX están en la app. Los primeros veinte días, completa.