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Las veintenas

Veintena V de XVIII

Tóxcatl

Cosa seca. Leer el filo: en la sequía se ve de qué está hecho algo

Etimología

5ªveintena del ciclo anual

El nombre — "cosa seca"

Tóxcatl se registra como "cosa seca": la veintena de la sequía en su punto más agudo, justo antes de que rompan las primeras lluvias.

La lectura del nombre es discutida: tóxcatl como «cosa seca» está en la fuente; una lectura difundida lo liga además a un sartal o collar de maíz tostado.

Clavijero lo aclara: el nombre viene del collar de maíz tostado que se llevaba en la fiesta, hileras de granos que ceñían el cuello de nobles y jóvenes, y adornaban también la imagen de Tezcatlipoca. Ese collar era símbolo de la sequía, muy temida; por eso el mes se llamó Tóxcatl. "Cosa seca" y "collar de maíz tostado" son la misma imagen.

Durán añade una clave: toda la fiesta se enderezaba a pedir agua del cielo, como las rogaciones de mayo. La sequía en su punto máximo era, precisamente, cuando se rogaba por la lluvia que había de venir. "Cosa seca" y "petición de agua" son las dos caras del mismo momento.

Posición: las sombras recogidas

La temporada de Tóxcatl coincide con el sol acercándose a lo más alto del cielo: el momento en que, al mediodía, las sombras se recogen. Es también el filo entre la seca terminal y la lluvia inminente.

Esta descripción se deja deliberadamente sin fecha exacta: la correspondencia entre una veintena y un fenómeno astronómico depende de la correlación calendárica activa, y puede desplazarse según cuál se elija.

El mes de fiesta continua

Las fuentes recuerdan Tóxcatl como un tiempo excepcional: mientras las demás veintenas concentraban la fiesta en un día, aquí los días estaban cargados de principio a fin. El mes más intenso del año.

Lugar en la secuencia

Quinta del año. Es el pivote del ciclo del agua: el paso de la seca a la lluvia: del sistema en su límite a su quiebre.

Dónde caía, según una reconstrucción

Para el año 1519, Graulich la sitúa entre el 4 – 23 de mayo.

Esa fecha es una reconstrucción, no un dato. Sahagún da otras (para la primera veintena adelanta el inicio once días) y esta app trabaja con cinco cuentas distintas. Sirve para situar la veintena en su estación, que es lo que casi nadie discute. No para fijar el día.

Energías

Tezcatlipoca

El cielo nocturno, el destino y la transformación

cielo nocturno, destino, transformación, espejo

Sahagún, CF 2; registro de ritos (Graulich 1999)

Huitzilopochtli

El sol en su tránsito, la energía tutelar del pueblo mexica

sol diurno, pueblo, tránsito

Sahagún, CF 2; registro de ritos (Graulich 1999)

Las dos energías enmarcan el cielo entero —la noche (Tezcatlipoca) y el día (Huitzilopochtli)— en el momento del año en que el sol se yergue más alto.

Rituales

El ixiptla: vivir un año siendo la energía

Una persona era elegida para vivir como Tezcatlipoca durante un año entero. No para representarlo: para ser su ixiptla, su imagen viva. Se le honraba, aprendía a tañer la flauta y recorría la ciudad adornado: la energía caminaba entre la gente en un cuerpo humano. El ixiptla dice algo radical sobre la identidad, y por eso es publicable entero: la identidad es porosa, no fija. Una persona podía volverse el recipiente de una fuerza sagrada y, por un tiempo, serla. Lo que ocurría al cerrarse el año no se desarrolla aquí —y la propia crítica lo pone en duda—. Lo que queda, íntegro, es el sentido: una identidad que se puede habitar y luego soltar.

La imagen de masa

Se modelaba una imagen de Huitzilopochtli con masa de semilla de amaranto, hecha para compartirse. Comida, danza y música llenaban los veinte días.

La cuerda tensa

La veintena cae en el punto más agudo de la seca, con las primeras lluvias por romper: el sistema entero en su filo. La intensidad de la fiesta es espejo de la tensión de la estación.

El son que llamaba a los cuatro rumbos

Diez días antes, un sacerdote vestido como Tezcatlipoca salía del templo con una flautilla de barro de son agudísimo; volvía el rostro primero al oriente y luego a los otros tres rumbos, y la tocaba con fuerza. Al oírla, todos se arrodillaban. El son marcaba el espacio antes de la fiesta. En Durán, quien tocaba era una dignidad llamada titlacahuan, vestido como la imagen y con rosas en las manos; volvía el rostro al oriente, al poniente, al norte y al sur, y al oír la flauta, todos —presentes y ausentes— ponían un dedo en el suelo, probaban la tierra y se postraban, llamando a la noche y al viento. Se hacía diez días antes.

Sociedad

Quiénes sostenían la fiesta

El ixiptla elegido

Elegido por su porte, cuidado y honrado durante un año, aprendía música y era tratado como la imagen viva de la energía. La comunidad entera sostenía esa presencia.

Músicos y danzantes

Tóxcatl se danzaba y se tañía a lo largo de sus días; la flauta tenía un lugar especial, el propio ixiptla la tocaba.

Toda la ciudad, todos los días

A diferencia de las otras veintenas, la fiesta no se encerraba en un día: los veinte estaban cargados. Nadie quedaba fuera del tiempo del mes.

Los que amasaban la imagen

Quienes modelaban y repartían la imagen de masa de Huitzilopochtli: hacer sagrado lo que luego se comparte y se come.

La bendición de la casa

Durán cuenta un rito doméstico entrañable: esa mañana, los sacerdotes de los barrios iban de casa en casa con un brasero, sahumando toda la casa —desde el umbral hasta el último rincón— y luego cada cosa: el fogón, el metate, el comal donde cuecen el pan, las ollas, los instrumentos de tejer y de labrar la tierra, las trojes, hasta los cestillos. Por cada cosa sahumada, los dueños les daban unas mazorcas. La casa entera y su trabajo, bendecidos.

Simbolismo

Las sombras se recogen

En la lectura de la tradición viva, cuando el sol está en el centro del cielo las sombras se recogen, se meten al cuerpo. La sombra es el reflejo del mundo espiritual: en ese instante, el mundo del nahual y el del tonal vuelven a juntarse, como al inicio de la creación.

EnergíaCielo
TezcatlipocaLa noche: el espejo, lo oculto
HuitzilopochtliEl día: el sol en lo alto

La identidad porosa

El ixiptla encarna la idea más honda de la veintena: una persona puede ser habitada por una fuerza sagrada y, por un tiempo, serla. La identidad no es un muro fijo, sino un umbral.

El filo entre seca y lluvia

La veintena se sostiene en el filo: la seca en su peor punto, la lluvia por romper. La máxima tensión es justo donde una cosa muestra su estructura verdadera.

Lo que importa en esta veintena no es el fuego, sino el humo. Un estudio reciente lo precisa: en Tóxcatl el papel del humo es significativo. El nombre de la energía que la preside dice lo mismo — espejo que humea.

Códices

Las imágenes muestran a Tezcatlipoca con su espejo humeante y a Huitzilopochtli; la imagen de masa y la flauta marcan la veintena. No son adorno: cada una dice algo de la veintena.

Tezcatlipoca y el espejo humeante

El cielo nocturno, el destino y la transformación. En Durán, el espejo de obsidiana sobre el pie era su ytlachiayan, «su mirador», donde veía cuanto pasaba en el mundo; llevaba cuatro saetas (el castigo de las culpas), una pata de venado (la agilidad) y, en la cabeza, una banda de oro con una oreja que significaba oír los ruegos de los afligidos.

Durán, Historia de las Indias (Libro de los Ritos), lám. 9

La imagen de Huitzilopochtli

La imagen de masa de semilla de amaranto levantada en la veintena; el sol diurno frente al cielo nocturno.

Códice Florentino, Libro II, fo. 35

El espejo humeante de Tezcatlipoca es el que muestra lo que está oculto.

Fotograma del fondo animado de la veintena de Tóxcatl
El fondo de Tóxcatl, quieto. En la app se mueve durante los veinte días de su veintena.
Sobre las fuentes

Las fuentes coloniales atribuyen a esta veintena un desenlace que este proyecto no reproduce ni detalla —y que la propia crítica (Graulich) pone en duda—. Se conserva, íntegro, el concepto vivo del ixiptla: la persona que vivía un año siendo la energía.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Tóxcatl», Las dieciocho veintenas. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/veintena/toxcatl/

El fondo animado de Tóxcatl, lo que la veintena pide hoy y cómo se leyó en el siglo XX están en la app. Los primeros veinte días, completa.