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Los documentos

Documento V de XXI

El Sol en el cenit

Los días sin sombra, los solsticios y una duda

El día sin sombra

A mediodía, un palo clavado en el suelo siempre da algo de sombra. Salvo dos días al año, y sólo entre los trópicos: los días en que el Sol pasa exactamente por el cenit, justo encima.

Ese día la sombra desaparece bajo el objeto. No hace falta instrumento ni cuenta para notarlo: se ve. Por eso es el fenómeno solar que primero se observa en cualquier lugar tropical.

Dos días al año

Sobre Tenochtitlan ocurre alrededor del 17 de mayo y del 26 de julio. Las fechas se mueven un día de un año a otro; esta app las calcula para el año que corra.

Entre los dos pasos van setenta días; para volver del segundo al primero, doscientos noventa y cinco. El primero cae al empezar las lluvias, y eso lo ata al año agrícola.

Una hipótesis sobre el 260

Más al sur, cerca de los catorce grados y tres cuartos, el intervalo largo entre los dos pasos mide exactamente 260 días. Es la latitud de Izapa y de Copán.

De ahí salió la hipótesis de que la cuenta de los días nació de mirar el Sol en esa franja. Es hipótesis, no dato, pero explicaría por qué el 260 viajó desde el sur.

Y un matiz que la propia hipótesis carga: allí el tramo entre pasos es fijo, y el tonalpohualli corre sin parar. La primera constancia abundante de la cuenta, además, no viene de esa latitud, sino del Valle de Oaxaca.

Y aquí no cuadra

En el valle de México el intervalo largo es de 295 días, no de 260. La explicación cenital de la cuenta, sea cierta o no, no funciona en Tenochtitlan.

Conviene decirlo, porque es fácil trasladar una idea bonita del sur al centro sin comprobarla. Aquí se comprobó: no sale.

Los solsticios

Lo otro firme son los solsticios: el día más largo y el más corto, cuando el Sol deja de correrse por el horizonte y vuelve sobre sus pasos. Muchas orientaciones medidas apuntan ahí.

Con los pasos cenitales son los cuatro momentos que cualquiera observa sin cuenta y sin escritura. Ese es el esqueleto.

El equinoccio, con reservas

Se repite que los equinoccios eran fechas mayores. La arqueoastronomía actual lo duda: las orientaciones medidas apuntan sobre todo a solsticios, a pasos cenitales y a fechas separadas por veinte días.

Motolinía escribió que el Sol salía entre los dos templos del recinto mayor, y de ahí viene la idea. Pero la orientación medida del edificio no corresponde al equinoccio.

Sin resolver, a propósito

La fuente dice una cosa y la piedra otra. Este proyecto no resuelve esa tensión: la presenta. Puede que el equinoccio importara y lo hayamos medido mal; puede que nos importe a nosotros y se lo hayamos prestado a ellos.

Lo que quedó construido

En Xochicalco y en Monte Albán hay tubos excavados en la roca que suben desde una cámara hasta el techo. Sólo dejan entrar la luz cuando el Sol está justo encima.

No son adorno ni casualidad: son instrumentos, hechos para ver una sola cosa dos días al año. Eso es lo más cerca que se puede estar de una prueba.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «El Sol en el cenit», Los documentos. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/documento/cuentas-cenit/