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Los documentos

Documento XVII de XXI

Los reinos de la muerte

Adónde va el difunto, y por qué

La regla

Lo que decide el lugar del difunto no es la conducta en esta vida, sino el género de muerte y la ocupación que tuvo. No hay premio ni castigo: hay correspondencia.

La fuente lo dice de una vez: las ánimas de los difuntos iban a una de tres partes. La primera es el Mictlan, donde estaban Mictlantecuhtli —por otro nombre Tzontémoc— y Mictecacíhuatl, su mujer.

Y quiénes iban allí: los que morían de enfermedad, «ahora fuesen señores o principales o gente baja». Es la prueba de la regla: al Mictlan no se iba por haber vivido mal.

La Casa del Sol

Al oriente está el Tonatiuhichan, «casa del Sol». Van allí los guerreros, por su oficio y por el modo en que su vida terminaba.

Acompañan al Sol en jardines llenos de flores, y cuando el astro aparece por el oriente lo saludan con grandes gritos golpeando sus escudos.

Al cabo de cuatro años bajan a la tierra transformados en colibríes y otras aves de plumaje brillante, y se alimentan del néctar de las flores.

El poniente es de ellas

La Casa del Sol no es sólo de los guerreros. Las que morían del primer parto se contaban con los caídos en guerra, y se las llamaba mocihuaquetzque, «mujer valiente».

El reparto del día lo dice todo: los hombres llevan al Sol hasta el mediodía, a nepantla Tonátiuh. Ahí lo dejan, y ellas lo toman y lo bajan al ocaso en andas de plumas ricas llamadas quetzalapanecáyotl.

Por eso el poniente se llama cihuatlampa, «hacia las mujeres»: el nombre del rumbo sale de quién vive en él.

Sólo viaja una parte

Al morir no viajaba el hombre íntegro: sólo una de sus almas, la alojada en el corazón, el teyolía.

La muerte provocaba que los componentes corporales se disgregaran. Es la otra cara de lo que se cuenta en «El tonalli»: lo que se ató al nacer se suelta al morir, y no todo va al mismo sitio.

El camino, contado como relato

El descenso al reino de la muerte se cuenta con el viaje de los gemelos quichés a Xibalbá: bajaron por escaleras empinadas, pasaron el río del barranco estrecho, las aguas de jícaros espinosos, el río de sangre y el río de agua, y fueron probados en las casas de la oscuridad.

Es un relato maya, y se cita como tal: la fuente lo trae para mostrar que los hombres recorrían ese mismo camino cuando su vida terminaba, y que el descenso se contaba en toda Mesoamérica.

Los nueve, uno a uno

Los nueve pisos tienen nombre, y la misma lámina los ordena de arriba abajo:

1 · Tlalticpac, la tierra. 2 · Apanohuayan, «el pasadero del agua». 3 · Tepetl monamicyan, «lugar donde se encuentran los cerros».

4 · Itztepetl, cerro de obsidiana. 5 · Itzehecayan, «lugar del viento de obsidiana». 6 · Pancuecuetlacayan, «lugar donde tremolan las banderas».

7 · Temiminaloyan, «lugar donde es muy flechada la gente». 8 · Teyollocualoyan, «lugar donde son comidos los corazones de la gente».

9 · Itzmictlan apochcalocan — «lugar de obsidiana de los muertos, lugar sin orificio para el humo». Es el último, y su nombre dice que de ahí no sale nada.

Y un lugar para los que no llegaron a hablar

Hay un destino más, y el Códice Vaticano A lo dibuja: un árbol del que cuelgan niños pequeños, mamando de frutos con forma de pecho. Su glosa dice: «Chichiualquauitl, el árbol de leche, que sustenta a los niños que mueren sin haber el uso de la razón».

El comentarista lo llama «el tercer lugar de las almas», y añade algo que cambia el sentido: esos niños «han de salir de allí para repoblar el mundo».

No es un final, entonces, sino una espera. Y esta app no elige entre las versiones: hay quien sitúa ese árbol en el Cincalco, «la casa del maíz».

Y el mismo códice dibuja el camino de los adultos paso a paso, glosando cada prueba en náhuatl: el pasaje del agua, las montañas que se juntan, la de navajas, el viento, y «el lugar donde se flecha».

Ese lugar tiene señor: Huémac, el mismo que gobernaba Tollan. Ahí quiso refugiarse Moctezuma Xocoyotzin cuando supo lo que venía, y no pudo.

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Los reinos de la muerte», Los documentos. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/documento/reinos-de-la-muerte/

Preguntas que llegan a esta página

¿Qué es el Mictlan?

El lugar adonde iban la mayoría de los difuntos según las fuentes mexicas, regido por Mictlantecuhtli —llamado también Tzontémoc— y Mictecacíhuatl. No es un infierno: no hay premio ni castigo. Lo que decide el destino del difunto no es su conducta en vida sino el género de muerte que tuvo.

¿Qué creían los aztecas que pasaba después de la muerte?

Que el difunto iba a uno de tres lugares, y que lo decidía cómo había muerto, no cómo había vivido. Sahagún lo dice de una vez: las ánimas iban a una de tres partes. El Mictlan era una; las otras correspondían a otras formas de morir. No hay correspondencia con la idea cristiana de premio y castigo.

¿Cuántos niveles tiene el Mictlan?

Las fuentes describen un recorrido por varios pisos que el difunto tarda en atravesar. Este sitio publica lo que dicen Sahagún y los códices, con lo que cada uno afirma y lo que no: el número y el orden de los pisos no coinciden entre fuentes, y esa discrepancia se declara en vez de resolverse por comodidad.