Saltar al contenido

Los documentos

Documento XVIII de XXI

Más sobre el Calmécac

La vía exigente, junto a los templos

Quién entraba, y a qué edad

Los padres dedicaban a sus hijos al sacerdocio desde que nacían, y quien los quería sacerdotes convidaba a los jefes del calmécac. El aspirante ingresaba alrededor de los quince años, y desde entonces vivía un régimen duro de trabajo, disciplina y abstinencia. Salir no era libre: la falta grave se pagaba caro.

El collar que ataba el espíritu

En el ingreso lo pintaban de negro y le ponían un collar de cuentas de madera llamado tlacopatli, al cual —dice la fuente— se suponía que quedaba unido el espíritu del niño. Cuando los padres lo devolvían al monasterio, se lo quitaban y lo dejaban en prenda.

Es el mismo orden de ideas que el rito del tonalli: algo exterior y nombrado que queda atado a una persona.

Qué se hacía después

Más tarde el mancebo ayudaba en los actos del culto, llevaba los implementos del rito y tocaba el teponaztli, el tambor de madera. Observaba las estrellas, y con ellas las horas de la noche.

El pelo lo decía todo. Desde el día en que entraban, se lo dejaban crecer — Durán lo cuenta así. Se veía cuánto llevaba dentro un mancebo con sólo mirarlo.

Los del telpochcalli también pasaban por aquí: la instrucción en canto y danza rituales era obligatoria para todos, no sólo para los que serían sacerdotes.

Los tlamatinime, «los que saben»

De esta escuela salían los tlamatinime, "los que saben". En Tetzcoco, en Tenochtitlan y en otras poblaciones había grupos de ellos, y continuaban el estudio del antiguo pensamiento tolteca.

Se les llamaba también amoxoaque, "poseedores de los códices", y con los tlahcuiloque —los pintores— consignaban en ellos «sus conocimientos y recuerdos de hechos pasados». Además tenían un sistema de fijación oral de textos y cantares, «complemento indispensable» de la escritura.

Lo que buscaban tiene nombre náhuatl: neltiliztli, "verdad", y su raíz quiere decir "raíz y fundamento". Buscar la verdad era buscar en qué se apoya lo que hay.

Tampoco pensaban con la corriente. Frente al culto popular a Huitzilopochtli, los tlamatinime preservaron la antigua creencia en algo único, más allá de todos los pisos del cielo. La puerta de esta app lleva su nombre.

Lo que guardaban tiene también su nombre: huehuetlamatiliztli, "la sabiduría antigua". Los textos que se conservan son, dice quien los estudió, la llave para «abrir un poco el arca, el secreto».

Fuentes

Cómo citar esta página

Alma Mexica, «Más sobre el Calmécac», Los documentos. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/documento/sobre-calmecac/