Más sobre el Cuicacalli
La casa de canto, vespertina y para todos
Una sala del palacio
La fuente lo sitúa: el cuicacalli era una de las salas del palacio, junto a las del consejo de guerra y las de justicia. Ahí se juntaban los maestros de los mancebos —los tiachcahuan y los telpuchtlatoque— a esperar lo que el señor les mandara para las obras públicas.
Cada día, a la puesta del sol, iban a esa sala a cantar y bailar. No era una escuela con horario de clase: era una cita diaria al caer la tarde.
Cómo iban
La fuente describe el atavío: llevaban una manta hecha a manera de red, y en la cabeza penachos de plumas atados con cordones de hilo de algodón colorado llamados tochácatl. En los agujeros de las orejas, turquesas.
Y la sala de al lado: el mixcoacalli
En el mismo palacio había otra sala, el mixcoacalli — la que da nombre a una de las siete puertas de esta app. Ahí se juntaban todos los cantores de México y Tlatelolco, esperando si el señor quería bailar, o probar, o oír algunos cantares de nuevo compuestos.
Tenían a la mano todos los atavíos del areito: el atambor y el tamboril con sus instrumentos para tañer. Era el almacén y el ensayo a la vez.
Fuentes
- Sahagún, «Historia general de las cosas de la Nueva España», libro VIII, «de las salas del palacio»
- Códice Mendoza.
Cómo citar esta página
Alma Mexica, «Más sobre el Cuicacalli», Los documentos. Revisado el 2026-09-17. https://almamexica.org/documento/sobre-cuicacalli/